La vida de José Martí

Podemos encontrar monumentos a José Martí en la mayoría de municipios de Cuba, y en muchos otros lugares de latinoamérica. Es sin duda uno de los personajes de mayor grandeza, como hombre y como intelectual, que ha dado la historia de Cuba, y tambien uno de los más venerados.

José Julián Martí y Pérez nació en la calle de Paula (actual Leonor Pérez Nº 314, hoy convertida en museo), en La Habana, hijo del valenciano Don Mariano Martí y Navarro, sargento mayor del Real Cuerpo de Artillería, y de la tinerfeña Leonor Pérez Cabrera, el 28 de enero de 1583. En su temprana infancia viajó con sus padres a Valencia (entre 1857 y 1859), donde aprendió sus primeras letras. De regreso a La Habana, empieza a estudiar en el colegio de San Anacleto, del maestro Rafael Sixto Casado. En 1865 ingresa en la Escuela de Instrucción Primaria Municipal, dirigida por el poeta e intelectual Rafael María de mendive, de quien recibió estímulo y apoyo para continuar sus estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.

Publica sus primeros escritos políticos en la prensa local en 1869, año en que su protector mendive es detenido y desterrado a causa de sus actividades políticas. Pocos meses antes tuvo lugar el famoso levantamiento de Carlos Manuel de Cáspedes en La Demajagua (10 de octubre de 1868), que da comienzo a la primera gran contienda por la independencia de Cuba..

Con tan solo 17 años de edad, en marzo de 1870 Martí es condenado a seis años de cárcel y trabajos forzados, al ser juzgado tras su detención el 21 de octubre de 1869. Los motivos de la detención fueron políticos, debido a los artículos publicados en los medios de difusión en apoyo de la causa independentista. Durante el primer año cumplió condena de trabajos forzados en las canteras de San Lázaro, en La Habana, etapa que le dejó secuelas físicas que arrastró para el resto de su vida (durante ese período tuvo pérdidas de visión, una hernia y costras permanentes en los tobillos debidas a las cadenas, dolencia de la que más adelante sería operado dos veces). Tras el primer año de condena fué deportado, tras una breve estancia en la Isla de Pinos (el 15 de enero de 1871) a España.

Llegó a España en enero de 1871, a Madrid, donde se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Central. Allí empezó a desarrollar una intensa actividad intelectual en beneficio de la independencia de su patria, de la que es fruto una denuncia contra el presidio político en Cuba, de la que es autor. Continuó sus estudios en Zaragoza, donde en 1874 se licenció en Filosofía y Letras y en Derecho Civil y Canónico, con excelentes notas.

A partir de ese momento emprendió un peregrinaje por diversas ciudades europeas, como París y Liverpool, hasta que finalmente llegó a México en febrero de 1875, donde se reunió con sus padres y hermanas. En México se integró rápidamente en la vida intelectual, entrando en contacto por primera vez con la problemática del mundo latinoamericano. En esta etapa de estancia por diversos países de sudamérica (se fué de México a finales de 1876, tras el golpe de estado del general Porfirio Díaz), realizó un par de visitas clandestinas a su amada patria, a La Habana, una en enero de 1877 de paso hacia Guatemala (donde siguió con su actividad literaria, y se vinculó con los medios intelectuales del país; en esta etapa ejerce como profesor de literatura en diversos centros), y otra en septiembre de 1878 (posteriormente al famoso Pacto de Zanjón). En La Habana nació su hijo José Francisco ("Ismaelillo"), fruto de su matrimonio en México, el 20 de diciembre de 1877, con la camagüeyana Carmes Zayas Bazán. Aunque su estancia en Cuba será breve.

En La Habana se involucró en las actividades del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York, que proyectaba una acción armada en favor de la independencia. Estas actividades provocaron, una vez más, su detención en septiembre de 1879, poco después del alzamiento independentista que fué conocido como "La Guerra Chiquita".

Deportado nuevamente a España, abandonó clandestinamente este país para trasladarse a Nueva York, donde pronto se dió a conocer ante la comunidad cubana mediante el pronunciamiento de discursos patrióticos, y fué elegido vocal del Comité Revolucionario. Si familia, que al principio de su estancia en Nueva York estuvo con él, regresó a Cuba en octubre de 1880, y Martí se trasladó por un tiempo a Venezuela, donde trabajó como profesor de gramática y literatura. Sus actividades políticas en Venezuela (llegó hasta a publicar una revista) acabaron por acarrearle problemas con Antonio Guzmán Blanco, el dictador venezolano, que le "invitó" a abandonar el país.

Regresó pues a Estados Unidos, donde residiría ya hasta que decidió emprender su aventura independentista en Cuba. Al principio fué cautivado por su nueva patria de adopción, por la apariencia de libertad política e intelectual que allí se respiraba, aunque no tardó en darse cuenta de la verdadera naturaleza del monstruo y de la amenaza que el anexionismo suponia para Cuba y para el resto de América Latina. En este período escribe este párrafo significativo:

"...la anexión de los pueblos de nuestra América por el Norte revuelto y brutal que los desprecia... He vivido en el monstruo y conozco sus entrañas, y mi honda es la de David."

En 1882 se reunió nuevamente con su esposa e hijo y en 1883 su padre pasó a incrementar la unidad familiar. En esta etapa ejerció diversos empleos de oficina, de trabuctor y también como representante consular de Uruguay, Argentina y Paraguay. En total vivió 15 años en Estados Unidos, durante los cuales mantuvo una intensa actividad de conferencias, organización política, encendidos discursos y preparación de un levantamiento popular en Cuba, por medio del reclutamiento de compatriotas y la adquisición de armas. Es en este tiempo, entre 1883 y 1884, cuando entró en relación con Máximo Gómez y Antonio Maceo. Es en unión con Máximo Gómez, héroe de las guerras de independencia, que asentó las bases del Partido revolucionario Cubano, que fué fundado en 1892.

A partir de 1887 se entregó definitivamente a la agitación revolucionaria y la organización del levantamiento. (después de una interrupción motivada por sus desavenencias con Gómez y Maceo en lo referente a la ideología y métodos del movimiento).Uno de los más graves peligros que acechaban Cuba en ese momento era el anexionismo norteamericano, que en su afán de expansión concentraba cada vez más su atención en Cuba.

La campaña de Martí por la independencia de Cuba fué muy intensa. Como ya se ha dicho, en 1892 fundó el Partido revolucionario Cubano, y en 1893, al obtener en un viaje a Costa Rica la plena aprobación de sus planes por parte de Antonio Maceo, los prepaeativos de guerra se reavivaron aún más hasta el punto de que en 1894 todo estaba ya preparado.

Martí y Gómez llegaron clandestinamente as sudeste de Cuba, donde no sin ciertas dificultades consiguieron desembarcar a bordo de una pequeña embarcación. Allí se les unieron centenares de seguidores, hasta formar un pequeño ejército. La débil constitución física de Martí pasó aquí por una dura prueba que hicieron patente su tenacidad y entereza, avivadas por el amor que sentía hacia su patria.

El 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos (provincia de Oriente), después de 38 días de duras penalidades, emociones y peligros desde que desembarcara (el 15 de abril Gómez le nombró Mayor General del Ejército libertador), el 25 de mayo se reunieron con Antonio Maceo en el ingenio La Mejorana. La primera vez que entra en combate, recibió un disparo mortal en el mismo momento en que apuntaba al enemigo, sin haber cargado siquiera la pistola.

Desde ese día es adorado en toda Cuba como mártir por la libertad y la independencia de la patria.